Población, extensión y clima

La Costa del Sol, situada al sur de la Península Ibérica, en el extremo occidental del Mediterráneo, ocupa los 161 kilómetros del litoral malagueño, si bien de una forma natural y sin solución de continuidad se adentra hacia el este y el oeste en las provincias de Granada y Cádiz, que limitan con la de Málaga.

La capital malagueña, prácticamente en el centro geográfico del litoral de la provincia, no sólo es el nudo de comunicaciones entre las demás localidades sino que delimita las dos grandes áreas que configuran la Costa del Sol, la oriental y la occidental.

Conforme se avanza hacia el este (Costa del Sol Oriental), se suceden los municipios de Rincón de la Victoria, a 12 kilómetros de Málaga, donde muchos malagueños poseen su segunda residencia; Vélez Málaga y su núcleo costero de Torre del Mar (35 kilómetros), frecuentado mayoritariamente por el turismo nacional; Torrox (46 kilómetros), donde se asienta una de las colonias más numerosas de alemanes que han elegido la Costa del Sol como segunda residencia, y Nerja (50 kilómetros), el municipio más conocido de esta zona y el más visitado debido a su mundialmente famosa Cueva de Nerja.

En la Costa del Sol Occidental, la de mayor proyección internacional, se sitúan las localidades de Torremolinos, a tan sólo 15 kilómetros de la capital de la provincia; Benalmádena (22 kilómetros), Fuengirola (27 kilómetros), Mijas (31 kilómetros), Marbella (58 kilómetros), Estepona (85 kilómetros) y Manilva, a 97 kilómetros de la capital malagueña. Todas estas poblaciones, de Nerja a Manilva, están perfectamente comunicadas entre sí mediante la autovía del Mediterráneo, a la que hay que añadir la autopista de peaje (AP-7) que, a partir de Fuengirola, enlaza todos los núcleos urbanos hasta el límite con la provincia de Cádiz.

La provincia de Málaga, con sus 7.276 kilómetros de superficie y más de un millón y medio de habitantes, es la menos extensa de Andalucía y, orográficamente, la más accidentada de la región. En este sentido, es, después de la de Teruel, la segunda provincia española con una orografía más compleja, debido a los sistemas montañosos que se entrecruzan en su territorio. No obstante, hay buenas comunicaciones entre todos sus núcleos poblacionales y todos ellos tienen fácil acceso a pesar de las complicaciones del terreno, complicaciones que aparecen sobre todo en algunas zonas de interior. La provincia malagueña está integrada por 101 municipios repartidos en nueve comarcas: la comarca de Málaga, que ciñe su territorio al propio término municipal de la capital, está situada en la amplia desembocadura del río Guadalhorce y ocupa prácticamente el centro geográfico de la franja litoral de la provincia. Tiene una extensión de 385 kilómetros cuadrados. Con una extensión de algo más de1.000 kilómetros cuadrados, la comarca de la Axarquía-Costa del Sol, situada en la parte más oriental de la provincia de Málaga, cuenta con 31 municipios (Alcaucín, Alfarnate, Alfarnatejo, Algarrobo, Almáchar, Árchez, Arenas, Benamargosa, Benamocarra, El Borge, Canillas de Aceituno, Canillas de Albaida, Colmenar, Comares, Cómpeta, Cútar, Frigiliana, Iznate, Macharaviaya, Moclinejo, Nerja, Periana, Rincón dela Victoria, Riogordo, Salares, Sayalonga, Sedella, Torrox, Totalán, La Viñuela y Vélez-Málaga, que ejerce como ‘capital’ de la comarca). Por otro lado, al norte de la provincia de Málaga, entre la cordillera que en cierto modo enlaza la serranía rondeña con las tierras axárquicas y la gran llanura de la campiña, se extienden los siete municipios que integran la comarca de Antequera: Alameda, Casabermeja, Fuente de Piedra, Humilladero, Mollina, Villanueva de la Concepción, y el de la histórica y monumental ciudad de Antequera.

La Costa del Sol Occidental, integrada por los municipios de  Benahavís, Benalmádena, Casares, Estepona, Fuengirola, Manilva, Marbella, Mijas y Torremolinos, ocupa la franja litoral que se extiende a partir de la capital malagueña hasta los límites de la provincia de Cádiz, con una superficie en torno a los 800 kilómetros cuadrados, donde se aglutinan las localidades más turísticas no sólo de la provincia de Málaga sino de la España peninsular. Situada al norte de la provincia de Málaga, la comarca del Guadalteba, que recibe el nombre de uno de los ríos que la cruzan, está integrada por los municipios de Almargen, Ardales, Campillos, Cañetela Real, Carratraca, Cuevas del Becerro, Sierra de Yeguas y Teba. Situada al noroeste de la provincia de Málaga, la comarca de la Serranía de Ronda está integrada por 21 municipios (Algatocín, Alpandeire, Arriate, Atajate, Benadalid, Benalauría, Benaoján, Benarrabá, Cartajima, Cortes dela Frontera, Faraján, Gaucín. Genalguacil, Igualeja, Jimera de Líbar, Jubrique, Júzcar, Montejaque, Parauta, Pujerra y la propia ciudad de Ronda) que ocupan una superficie en torno a los 1.260 kilómetros cuadrados. La comarca de Nororma está integrada por las poblaciones de Archidona, la más extensa y poblada de esta zona, Cuevas Bajas, Cuevas de San Marcos, Villanueva de Algaidas, Villanueva del Rosario, Villanueva del Trabuco y Villanueva de Tapia. Entre todas ellas ocupan una extensión de 435 kilómetros cuadrados. Situada en el centro-occidental de la provincia de Málaga, la comarca de la Sierra de las Nieves recibe el nombre del Parque Natural Sierra de las Nieves (declarado Reserva de la Biosfera en 1995 por la UNESCO), en cuyas estribaciones se asientan los nueve municipios que conforman esta comarca: Alozaina, El Burgo, Casarabonela, Guaro, Istán, Monda, Ojén, Tolox y Yunquera. A la inmensa huerta que es sin duda el Valle del Guadalhorce se asoman los municipios  de Alhaurín dela Torre, Alhaurín el Grande, Almogía, Álora, Cártama, Coín, Pizarra y Valle de Abdalajís. Se trata de un territorio muy cercano a Málaga capital, con la que está unido mediante buenas vías de comunicación, y colindante con parajes de excepcional interés paisajístico y ecológico.

Una de las razones que han hecho de la Costa del Sol un destino turístico de primer orden hay que buscarla en su clima mediterráneo, benigno durante todo el año, con una temperatura media de 18 grados. En verano el termómetro oscila entre los 25 y los 30 grados, y en invierno en muy rara ocasión la temperatura diurna baja de los 14 grados. Sin embargo, en las zonas de interior predomina el clima continental, por lo que las temperaturas, tanto en invierno como en verano, son algo más extremas que en la franja litoral. También el régimen de lluvias está estrechamente ligado a la orografía de las distintas zonas de la provincia. En el litoral suele registrarse una media no superior a los 500 mm anuales, en tanto que en el interior el índice pluviométrico se sitúa entre 600 y 800 mm, e incluso se llegan a superar los 1.000 mm en algunas localidades de la comarca rondeña, especialmente en las más cercanas a la sierra de Grazalema. En su conjunto, la provincia de Málaga cuenta con un clima que permite visitarla sin dificultad en cualquier época del año, pero especialmente la franja litoral, es decir, la Costa del Sol, que, resguardada de los vientos del interior por una sucesión de montañas de una considerable altitud, asegura más de 300 días de sol al año y una temperatura privilegiada.

Historia de la Costa del Sol

La consideración de la Costa del Sol como destino turístico internacional empieza a tomar cuerpo a partir de la segunda mitad del siglo pasado, en un momento en el que el turismo de elite, escaso y selectivo, busca nuevos lugares, período que también coincide con el de la incorporación a la actividad turística de unas capas sociales más amplias.
 
Por lo que respecta a la denominación o ‘marca’ Costa del Sol, hay varias paternidades y ninguna de ellas demasiado clara, pero lo que sí está documentado es que esta zona del litoral andaluz se publicitó con el nombre por el que hoy es conocida mundialmente enla Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929. Según algunos testimonios, la denominación Costa del Sol fue acuñada por un cónsul austriaco que residía en Cádiz y viajaba con frecuencia a Almería. El desplazamiento lo realizaba por la costa y, necesariamente, tenía que pasar por las provincias de Málaga y Granada, y a toda esa franja litoral la denominó Costa del Sol tras comprobar la bondad climática de la zona. Años después, con el extraordinario despunte turístico del litoral malagueño, la Costa del Sol se circunscribió exclusivamente a la provincia de Málaga.

De todos modos, la historia real de la Costa del Sol se inicia en Torremolinos y con un claro antecedente: la presencia de George Langworthy, más conocido por los lugareños como “El inglés”, debido a su procedencia británica. Este singular personaje se instala, junto a su esposa, en el Castillo de Santa Clara, que adquiere a finales del siglo XIX y que posteriormente pasaría a ser una residencia para extranjeros. Años más tarde, Carlota Alessadri Tettamanzy convertiría una de sus propiedades en el Parador de Montemar, y poco después abriría sus puertas el hotel La Roca. Pocos podían imaginar que en torno a estos tres primeros establecimientos, a los que acudían gentes de extrañas costumbres, iba a surgir un emporio turístico de primera magnitud. La apertura en 1959 del hotel Pez Espada vino a ser como el pistoletazo de salida hacia la consolidación turística de Torremolinos, donde ya empezaban a verse a muchos famosos –sobre todo grandes estrellas del cine- que, a su vez, atraerían a más visitantes de gran repercusión mediática. El despuntar de Torremolinos en el ámbito turístico produjo un inevitable efecto dominó, y así, a finales de los años 60 y principios de los 70, los municipios cercanos, como Benalmádena, Fuengirola y Mijas, iniciaron igualmente un insospechado crecimiento turístico, al que contribuyó en no poca medida el hecho de que la Costa del Sol empezara a convertirse también en un inmenso plató cinematográfico en el que se rodaba una película detrás de otra (unas 250 hasta finales del año 2005).

Pero a unos kilómetros al oeste de Torremolinos empezaba a fraguarse otro “boom”, en este caso, sobre todo, de la mano de Alfonso de Hohenlohe, Norberto Goizueta y José Luque, quienes colocaron a Marbella en lo más alto del turismo internacional. El primero de ellos, con la inauguración del Marbella Club (1954), consiguió que la aristocracia, los grandes magnates, las más cotizadas estrellas cinematográficas, la “jet set”, en suma, se citara todos los años en Marbella. Y aún quedaba otra vuelta de tuerca: la inauguración de Puerto Banús, en la década de los 60, que propició la escala de grandes yates en sus muelles y la creación de una marina que se colocó sin dificultad en la más afamada del Mediterráneo, si se tiene en cuenta el número de personajes conocidos internacionalmente que suelen visitar los establecimientos allí concentrados. Ya no bastan los grandes hoteles de lujo para satisfacer la diversificada demanda de un turismo de alto poder adquisitivo, por lo que, a la par, abren sus puertas las discotecas y salas de fiesta más sofisticadas, algunos casinos y, por encima de todo, surge un entramado de campos de golf sin parangón en ninguna otra zona de Europa. La oferta de ocio va complementándose con la puesta en marcha de numerosos parques acuáticos, la apertura de parques temáticos y de atracciones y con la visión puesta en otros segmentos turísticos como el de congresos, cultural y de interior, con la Serranía de Ronda y la Axarquía como las zonas de mayor interés, un interés que luego se extendería también hacia las comarcas de Antequera y del Guadalhorce.

Menos espectacular, y no por ello menos destacable, ha sido el desarrollo turístico de la zona oriental de la Costa del Sol, encuadrada casi en su totalidad en la comarca de la Axarquía (nombre de inequívoco origen andalusí). El municipio más conocido de este territorio, Nerja, empezó a sonar en el contexto turístico tras el descubrimiento en 1959 de una impresionante gruta de dimensiones poco comunes en la cercana localidad de Maro. La Cueva de Nerja, donde se celebra anualmente, en el mes de julio, un festival internacional de música y danza, ha sido sin duda el reclamo –junto a un excepcional paisaje de sierras y acantilados- que ha colocado no sólo a este municipio sino también a todos los de su alrededor en una destacada situación turística. El Festival Internacional de la Cueva de Nerja, que en 2009 cumplió 50  años de historia, se convirtió, desde sus inicios, en una ineludible cita cultural que no ha hecho sino aumentar y consolidar su prestigio año tras año, con la participación de las máximas figuras mundiales de la música, la danza, el canto y el flamenco.

Salvada la dificultad de comunicación con la capital malagueña tras la inauguración hace unos años de la autovía del Mediterráneo, la Costa del Sol Oriental se perfila como uno de los más interesantes recursos turísticos de la provincia de Málaga. En el medio siglo transcurrido entre aquel incipiente Torremolinos que, sorprendido de sus posibilidades, se asomaba, incrédulo, a la escena turística internacional, hasta hoy, la Costa del Sol ha sabido adaptarse a las necesidades de los flujos turísticos.

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